Lesa Naturaleza

Desde que fui conociendo, sentí el deseo de grabar un disco en las sierras de Córdoba. La música de Lesa Naturaleza la grabé en la sala de ensayo del patio de mi casa; en Unquillo. Se grabó con las ventanas abiertas a la montaña, al sol y a la lluvia. Con otra ventana abierta a mi naturaleza: la de una juventud de guitarra y poesía. Y otra más también, abierta al silencio: a la voz de la naturaleza. Y con otra abierta a comadres y compadres de la changada que nos viene alumbrando. Este disco es una historia de cristales y espejos: para mirarse en reflejos, o para ver más allá a través de sus canciones.

Grabado en Unquillo y mezclado en el Estudio La Colmena (2014/2015).
Técnico de Grabación: “Lapa” Esteban Lappasset.
Los músicos son:
Voz y guitarras: Lisandro Ponzetti
Violas: Nicolás Rubinstein
Bombos legüeros: Marcos Juan Pratto
Percusiones: Esteban Lapasset
Letras y músicas: Lisandro Ponzetti

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Canciones

1

Lesa Naturaleza

Esta Canción contamina sonando en tu celular
el oro del Famatina no irá pa´ ningún altar
tu conexión no es digital, tu conexión es mineral.

Si no quieres papeleras, no consumas más papel
fuma tabaco en pipa, regala sin envolver
qué desprecio imperdonable lavar con agua potable
Hombres criminales de lesa naturaleza.

No hay otro ecologismo, que parar de consumir
el crimen de Pascualama será nuestro Potosí
y bombardeados de “randab” seremos otro Vietnam.

Pa´ no hacer nafta con soja bajá la velocidad
probá ser parte de un mundo un poco más peatonal
la soja engorda la panza de la usura mundial.

Hombres criminales de lesa naturaleza
Somos criminales de lesa naturaleza.

2

Malabar

Tira una pelotita hasta el cielo y la vuelve a atrapar,
otra pelotita va hasta el cielo y la vuelve a atrapar,
y con tres pelotas desde el cielo aparece el malabar,
malabar, malabar, malabares de la vida y la vida es un malabar,
malabar, malabar, malabares la vida es.

Llamaradas giran como soles entre el cielo y la tierra
son fueguitos que van como soles entre el cielo y la tierra
se despega el cielo de la tierra dentro de ese malabar.

Gira y como gira como es la vida que no para de girar
va como subiendo y bajando y girando sin parar
es la vida la que va girando dentro de un gran malabar.






3

La Malcontenta

Una laguna olvidada por los dioses creadores
lloró en la siesta entre los montes

La Ceiba Madre al oírla le preguntó por su pena
deseaba altura, andar sin tierra

Como a un cántaro de agua la cargó en su cabeza
alta y serena paseaba ella

Entre la tierra y el cielo sus fantasías se alumbran
la Malcontenta: luz de aventura

Fue castigo de los dioses por coqueta y presumida
guardar todita la luz del día

En un caballo de nubes cautiva la llevó el viento
y en siete estrellas trajinó cielos

Paseando en las noches gusta reflejarse en las lagunas
contenta y triste de su hermosura.

4

Musicagua

Nuestro castillo no es de cristal, no es de arena, ni material

Cae la lluvia moja el talar musicagua para bailar

Desayunamos miel y canción y trasnochamos revolución

Vamos por el cielo de la vida libre vuelo alas extendidas
y una canción al viento

Como las flores cuando florecen aprovechamos todo el presente

Tenemos tiempo pa’ contemplar del cielo laico la inmensidad

Usamos mascaras para ganar damos la cara para amar








5

Angelito de los carros

Rompe las vidrieras, Manuel, el reflejo inmoral
de tu carro rejuntando los desechos de la vanidad

De la vanidad, Manuel, queriendo llegar primero
tu carro atrasa la brecha que divide al mas y al menos

Y si se detienen, Manuel, no hay voracidad
si mas compran, pues mas tiran, ironías de tu dignidad

Ángel de las tardecitas dale rienda a tu corcel
que con alas de cartón sigue tu carro Manuel

Hay un mandamiento Manuel, que te diferencia:
a tu prójimo amarás, jinete de la inocencia

Y te olvidarán, Manuel, porque en el progreso
la muerte pierde valor y la vida aumenta el precio

Hijo de esa clase, Manuel, que nace sin elección
en tu honestidad infantil empardaste al hombre y el honor.

6

Con una bolsa de Casa Arab

En mis manos llevo esa marca que me delata
percha de estrato social que viene mal
Visto ah? Visto ah? ¿Visto, ha visto lo que valgo?
Valgo lo que visto
Con una Bolsa de Casa Arab

Por Duarte Quirós y La Cañada
¡Huy! Queman las miradas
bajan, enfocan el “arab”: como viene y va

Con una Bolsa de Casa Arab
Visto ah? Visto ah?
¿Visto, ha visto lo que valgo?
Valgo lo que visto
Con una Bolsa de Casa Arab

En el CR mi bolsa viaja: baila porque empata
zafa dentre de un montón
bolsas de ofertón.

7

La Bailarina

Para bailar he de entregarte una vida
serán tu manos mezcladitas con las mías
las que abracen el cielo convertidas en alas
como lo abrazas hoy cuando tu bailas

Sobre la llanura del ancho universo
elevan tus brazos una danza al cielo
derrama tu figura polen, rocío y sabias
para que broten flores danzando al alba

Flores vestidas de purpura y añil
y un valet de mariposas de marfil
jocosas melodías de pájaros monarcas
robémonos del mundo esas mañanas

Baila, la bailarina, tierra, aire y fuego
hecho raíz, desciendo por su pañuelo

Quiero ofrecer mi sangre convertida
para que tu zamba dure otra vida
renacida en capullo al pie de tu pollera
sube y gira la danza dentro de las venas

Se puede escribir la belleza en el aire
desafiar la gravedad eso es el baile:
una imagen eterna viva solo un momento
como la concepción o el nacimiento

Esta poesía está escrita en tu cuerpo
engendran metáforas tus movimientos
el diablo en tu caderas y ángeles en tu falda
voy del infierno al cielo cuando tu bailas.

8

EL último Arbol

El hombre tala cuentos de cuentos de los bosques
cuentos de cemento crecen en los hombres.

Leones exiliados a reyes de los circos
selvas de cemento rugen en los niños.

El oxidado verde seco en las acuarelas
pinceles sin verde pintan las aldeas.

Guitarra compañera, madero milenario
llévame a la guerra del ultimo árbol.

La siesta del hornero en casas de cemento
pájaros sin ramas presos en el cielo.

La zamba sin madera del bombo y los acordes
Salamancas duermen tristes en las pensiones.

La renta dictadora de otoños planetarios
Sol sin estaciones quema el calendario.













9

Alta Gracia

Dónde Ernesto sin país ha crecido tu coraje
en qué rincón de la infancia tu aventura de un mundo nuevo

Hoy, Ernesto, aquellos ojos siguen viendo el nacimiento
de la igualdad de los hombres miran la lucha por la libertad

Esas verdaderas revoluciones nacen en los patios
liberan al mundo en bicicleta pan, compañeros y revolución

Crece Ernesto por las sierras de Alta Gracia hasta la Cuba
la Patria Americana
crece en los Andes tu nombre inmortal

Vuela Ernesto tu semblante comandando la utopía
en las banderas de un pueblo cuando marchando dice: vencerá!

10

Las Abuelas

¡Cómo tejen las abuelas! Narraciones y cobijos
para acunar a los hijos de otra generación
son la eterna vocación de dar amparo al nido.

Luchan incansablemente por vencer o ahuyentar
los bandidos de satán que asolan al a niñez
es un don que la vejez otorga a algunos nomás.

Cultivan la primavera en jardines de color
por si existe un malhechor que se arrogue el derecho
de arrancar la flor del lecho para sembrar el temor.

Son gigantes de aventura con la fuerza natural
de aguantar al temporal y poner la otra mejilla
para hacer que su semilla germine libre y en paz.

Si la noche y la niebla se posan en las ventanas
un ejército de nanas se despierta en las penumbras
van en canciones de cuna enfrentando a los fantasmas.

Hay un cuento adulterado, donde el lobo triunfó
y ellas buscan al autor de tan cruel atrevimiento
pa` que cuente a donde ha puesto el final que se robó.

Cuando la infancia recorre su camino maternal
en la sabia ancestral va nutriéndose la historia
y resiste por sus hojas el árbol de la verdad.

11

Mujer cristal

Qué hace de los corazones
cristales o espejos
Es por la presencia en el fondo
De oscuridad o claridad

El cristal es la quimera
Ver el otro lado
Es la transparencia, como el agua

Estarás de mi siempre mas allá
Mujer cristal

Pa´ mirarse al uno mismo
Sirven los espejos
Son una frontera, un retorno
Es reflejar la soledad

La ciudad como un espejo
Muestra soledades
Van una con otra reflejándose
Por la ciudad, la soledad

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